“Amiga” es una palabra muy seria. Se dice que hay pocas, poquísimas, y en mi caso son como un ramo de flores que he ido cultivando durante los años a base de copas de vino blanco, cerveza y algún que otro vermut. (Y muchos muchos km de carretera)

La amistad surge como el amor: cuando menos te lo esperas. A mi mejor amigo lo heredé, lo recibí como un regalo caído del cielo cuando todavía no sabía que la vida era un continuo plot twist. Cuando aún reposaba sueños como si fueran spots de Estrella Damm y creía que el amor era ese lujo que te permite superar cualquier bache.
Spoiler: no.
Su palabra favorita: perillosa.
Últimamente tengo un sueño recurrente: juntar a mis mejores amigos, sabiendo que son, sin lugar a dudas, los amores más grandes que la vida ha puesto en mi camino. Logísticamente es complicado, pero estoy segura de que en ese sueño cumplido suena Mishima de fondo y todo el mundo baila al compás de: “deixeu que sigui jo… qui més estima…”
Sigo teniendo la energía de la Costa Brava pegada al cuerpo, mientras otra amiga —con la que hemos creado recuerdos que ya forman parte de nuestra historia— se tumba a mi lado leyendo Comerás flores y comentando: “que mal em cauen tots dos”. Un lío precioso creciendo en una panxa y yo, preocupada constantemente por si la mamá ha hecho pipí o ha comido suficiente.
Hoy me siento flotando, como cuando tienes mal de tierra (definitivamente fuimos piratas en otra vida, o hermanas separadas al nacer, ah no!… eso ha sido en esta línea temporal ). Y así me siento también cada vez que una amiga me llama y me habla de sus éxitos, que comparto y vivo en primera persona.
Es una pasada la conexión de dos vidas que se entrelazan, se cruzan y convergen en un todo bonito hasta rabiar. Un todo que sé que me hará llorar de alegría durante muchísimos años.
Y qué suerte la mía haber ido haciendo acopio de personas bonitas. Personas cuya confianza atraviesa barreras inconfesables, que guardan secretos y anécdotas a partes iguales, sabiendo que, al final, como cualquiera… no soy perfecta.
Ay, mis amores… os quiero tanto que exploto.
Love you all.
Júlia Esteve







